Una relación hermosa

La nieve caía horrible ese día
la soledad titubeaba en mi copa de vino
miraba por la ventana
y salté hacia el patio donde la nieve caía,
mientras intentaba no alterar su descenso,
esa secuencia de su inocencia

Mis manos moradas se introdujeron en la nieve
para sacar a la persona que se encontraba en ella
su cuerpo era frío y blanco
pero de suave corazón en forma de copo,
con pelo brillante de aguanieve.
Mi muñeco de nieve bello

Cesó la nieve
agarré sus pálidas y delicadas manos
y parecían deshacerse en pedazos.
Entonces quise abrazarlo con todo mi ser
Pero, por mi calor,
por miedo a que se derritiera,
me rendí, di un paso atrás.

Las nubes grises cedieron paso al sol
dando inicio a la fundición de su corazón
desestructurando la solidez de su pelo
yo tan solo lo miraba,
mientras se derretía lentamente

Oh Afrodita, diosa mía!
Por qué a mí no me permites
la suerte de Pigmalión?
Por qué esta esperanza que quiero conservar hoy
vuela hacia la inesperada primavera
destruyendo el pasado?

Yo quisiera que todo fuera invierno
pero la potencia del sol es incontrolable
sus rayos dorados lanzados sin parar
Así que mi única arma contra él
era un escudo, mi cuerpo, para dar sombra
pero aun así el muñeco se derrite
llegó la despedida a aquella belleza.

Mantuve mi sonrisa con él hasta que no lo vi más.

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