La conversación de los padres

El padre y la madre decidieron cenar con pasta. Así que después de su trabajo, en la cocina de casa, hicieron una pasta de champiñón con la salsa crema. Caliente con un toque de picadura de ají salió la comida. Las hojas de albahaca decoraron el cumbre de la pasta en cada plato.

El hijo llegó de la escuela. Entró a la cocina, y vio que el menú de la cena sería la pasta. El hijo dijo que hoy quería cenar con bistec y pidió a la madre que saliéramos para comer fuera. La madre dio vuelta para darle la mirada al padre. Ella preguntó a su marido en qué piensaba. El padre respondió,

– Hijo mío, si alguien te llaman malcriado, eso sería no porque te hayas criado mal sino porque te hemos criado mal. Tú decidiste decirnos que te gustaría cenar con bistec justo después de ver que habíamos hecho la pasta para todos. Si hubieses tenido de verdad muchas ganas de cenar con bistec, nos hubieses dicho antes por el mensaje de texto o la llamada antes de que llegaras a casa. Me pareció que tu gana de verdad es contradecir a nosotros, no es que tengas gusto de comer bistec en este momento. Capaz quieras poner en prueba de que nosotros hagamos lo que nos digas que hagamos. Capaz creas que así te demostramos el cariño y atención. Pero no es verdad. Necesitarás aprender cómo respetar a otros, incluso sus voluntadades y sus tiempo. Hoy cenamos con la pasta porque tu mamá y yo hicimos todo esto contando tiempo y cariño. Eso es justo lo que buscabas de nosotros, y estás equivocado en pensar que la innecesaria atención hacia ti es el cariño que mereces. Cenamos con bistec mañana ya que nos avisaste que tienes ganas. Hoy con la pasta nos bastará. 

– Pero quiero bistec hoy.

– Hijo, si de verdad quieres bistec hoy, podrás salir a comprar bistec para comer afuera o para cocinar en casa. No necesitas contradecirnos y manipularnos que comamos contigo. Somos una familia donde tres independiente individuos están unidos, no uno solo que actúa siempre lo mismo. Sé independiente. Si no te gusta comer solo, es que no tienes ganas de comer lo que te guste. Quieres que todo nosotros demostremos atención en ti. Eso te hemos dicho que sería nuestra responsabilidad si te llaman malcriado. No dejes que te llamen así. Pero si tú mereces de ser llamado tal, será tu cargo y el solo cargo tuyo para quitarlo de tus hombros. 

El padre sirvió tres platos sobre la mesa. La madre y él se sentaron. Empezaron comer incluso el hijo. Después de dos mordida, el hijo comentó con la voz baja de queja,

– Pero quería bistec hoy.

– No sabíamos, porque estás comiendo pasta ahora; La madre respondió.

– Es porque ahora no puedo ya. Así que estoy comiendo esta pasta.

– No hay cosas que no puedan, hijo mío. Todo lo que no puedes es porque no quieres. 

Los padres seguían comer la pasta, y el hijo también. Obviamente el mismo sabor no se quedó mismo en cada boca.

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