Indefectiblemente

Fui a la Alianza Francesa, ubicada en la avenida Córdoba, por su evento abierto de cinematolografía con la película nombrada ‘Castillos de arena(Les Châteaux de sable, 2015)’. Una linda historia se presentó ante la audiencia, a veces con un toque romántico, o a veces con un toque gracioso. Y se hizo una buena película, porque su historia es una representativa de la historia de cada nosotros, de su pasado experimentar o de su futuro proveer. Su probabilidad de ocurrir es bastante alta, y así uno se vincula con la historia como si fuese protagonista por sí mismo en la pantalla. 

Lo que me dio mucho gusto de este pedazo de arte, es la palabra que aprendí por dicha obra, ‘indefectiblemente’. El protagonista decía que no se puede comparar a las dos otras chicas en las que está enamorado, pero al describir la comparación al fin logró sacar la palabra, indefectiblemente: no falta nada. Qué bonito la palabra y tener alguien te diga; te quiero indefectiblemente. Así la película concluye con la despedida y el reencuentro, como un círculo de la vida como testimoniamos en nuestra vida cotidiana.

Repasaba y recorría de nuevo el pasado que dejé en las frágiles memorias. Me sorprendí que todas ellas me hicieron sonreír,  aunque fuesen de tristeza y de anciedad. Recordé a todas las personas que amaba, poniendo en una prueba de si puedo decir que yo las amaba indefectiblemente o no. Era jóven e inmaduro yo, y cada etapa y época aprendí mucho paso a paso. Así que agradecí a toda la persona que conformó mi memoria, porque me hicieron más maduro, y tener más compasión y empatía en algún sentido. Capaz no sea justo recordar a esas personas para ponerlas en la prueba de la cuestión que hago, por la frágil memoria distorna lo que realmente pasaba y sentía en esa época alejana. Pero aún, estoy agradecido tener por lo menos unas personas que puedo decir que las quise indefectiblemente. Siento afortunado. Sí, las quise indefectiblemente. No a todas, sino por lo menos a unas. Pruebo que tengo muchas huellas dejadas que me conformaron el patrón de pensamiento y de acto.

En la película, al fin resulta haber tres chicas principales: una logra regresar a la relación con el protagonista, a otra se corta la relación con el protagonista por la primera chica, y la última chica que está fuera de la relación sino observando a la pareja se hizo una amiga. Cuando la pareja se marchó del pueblo, la última chica se quedó sin recibir saludos de adiós. Toda emoción y amistad que desarrollaron edificieron como unos castillos de arena que defectiblemente se van a arruinar después de unos toques de agua y viento. Es un castigo desde los sabios griegos nos enseñaron con la historia de una persona siempre rodeando la roca a la montaña y al tocar él cumbre la roca se cae por el otro lado de pendiente. Si la amistad, hermandad, o amor es un castigo humano que desarrollamos como unos castillos de arena y sabemos que son vulnerables y no duran mucho tiempo, porque los construyamos?

La esperanza? Capaz algunos dirán. Pero capaz porque vivimos y aunque sea así, vivir asimismo es un proyecto de construir castillos de arena. En la película los protagonistas hacen mucha narrativa en su cabeza. Si no la hablamos en voz alta, si no realizamos lo que pensamos, igual moriremos pero moriremos con más sueños que memorias. La memoria frágil que dibuja cómo construimos los castillos y con quién los construimos nos queda y, todo eso nos da sonrisa al momento de atardecer, no es cierto?

Les recomiendo con toda la voluntad esta película francesa. 

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