El señor de fumigación me habló de Leo

Vino un señor de fumigación a la casa, puesto que días tras días salen las cucarachas del suelo, a veces muertos y a veces vivos activamente explorando por el baño y la cocina. Hizo su trabajo, y haciéndolo me comunicaba de su experiencia.

– Quién tiene miedo a las cucarachas? Vos?

Yo dije que no, y que hay una chica francesa en la casa y a ella le dan fobia las cucarachas. El señor empezó decir que en Asia come las cucarachas así que no me daría miedo. Era sí una broma pero tenía que defenderme, porque no era justo su comentario, que es Buenos Aires que es una ciudad sucia por la cual hay muchas cucarachas y nada que ver con un comportamiento cultural en unos países en la región asiática. Este tipo de externalización de la culpa interna me parece infantil, pero sí sé que no era su intención insultar sino era para romper los hielos conmigo para comunicar. 

Puse el líquido de fumigación en todos lados de la casa, y la casa olía química. Al terminar su trabajo me dijo que conocía a un coreano que se llama Leo, y tiene una mucama peruana que trabaja en su casa haciéndole comida y limpieza. La chica peruana también habla bien coreano, porque estuvo 15 años en Seúl con la familia de Leo. Ahora están de vuelta a Buenos Aires (no sé si había vivido en Buenos Aires antes de partir a Seúl). Su trabajo es traer a unos chicos coreanos atléticos aquí Buenos Aires para meterlos en algunos equipos de fútbol, probando si les cabe bien el equipo o no. Mientras juegan, estudian en las escuelas locales en español y todo, para integrarse bien a la sociedad. Si resulta bien, Buenos Aires tiene mejor capacitación y ambiental para los jugadores de fútbol, así vienen los coreanitos con un sueño de ser el futuro Park Ji-Sung en Manchester United. 

– Pero señor, eso no se llama Tráfico de humanos? 

Me ignoró el señor de fumigación, y me puse pensar si o no se categoriza así. Si trae a unas chicas para hacer negocios de cuerpo o sexo, o puede ser una mesera en un restaurante con baja condición laboral, acaso no lo llamamos tráfico de humanos, no? Pero si los trae con el motivo de su propia consciencia y sueño, con una actividad deportiva, no es tráfico sino negocio? 

De repente, me impactó lo que me comentaba el señor sobre comer cucarachas en Asia. Puede ser que tiene razón. En Asia comen cucarachas, los chiquitos que salen del suelo para tener un mejor sueño, una mejor luz, una mejor comida y un mejor futuro, y los tratan como objetos de negocios. Así era el negocios de fumigación también justamente. No hay empatía en los chiquillos que no vayan cumplir la meta final, porque al fin sabemos que sería uno entre millones que va a resultar éxitoso. Igual no se puede medir éxito según una norma social, que debe ser de su satisfacción personal, su experiencia diversificada y su felicidad también. 

Qué tristeza me da al imaginar las cucarachas miserables escaparon del suelo cuando llovía montón, y lo que les espera es la química fumigativa para matarlos todo. Qué tristeza que somos así los objetos de negocios, capaz le damos a alguien un asco en un sentido social.

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