Una carta volante para Cuba


Qué mucho tiempo sin comunicarte, mi rosita! Me alegro mucho de ver tus sonrisas inolvidables. Gracias por mostrármelas de nuevo por las fotos. Justo yo también estuve en la playa la semana pasada, una playa chilena que se llama Pichilemu, donde los surfistas van para aprovechar las olas. Esta vez yo también era uno de ellos que aprovechaban las olas, a veces tímadas a veces rigurosas, y logré ponerme de pie sobre la tabla de surfing. Tantas veces me caía al agua mojándome saladito, pero al fin me compensaba disfrutar cortando las olas con mi tabla. Nunca podía ir contigo a patinar al Parque Arauco, pero capaz hubiera sido una sensación similiar así tú avanzabas cortando el piso helado cuando patinabas.

Sí, ahora me encuentro en Santiago de Chile, de nuevo, como me siento bienvenido con tantas memorias que he dejado como huellas entre los árboles de las calles. Cómo recordarás la avenida Vitacura donde el masivo tráfico nos molestaba (finalizaron la construcción pero aun el tráfico se queda), y la avenida alonso de cordova donde salíamos por la puerta trasera de la CEPAL. Hoy justo andaba por esa zona en bicicleta, y recordaba también mucho del pasado. 

Un poco más de una semana me quedo aquí en esta ciudad amada, y voy a viajar a Chiloé, una isla ubicada en la región sureña de Chile. Un amigo estadounidense viene para viajar conmigo en diciembre, así con una chica chilena y él, iremos a viajar a la isla. Sabes que soy también de una isla, así estoy emocionado visitar a un territorio solidario islaño. Escuché que Chiloé y la isla de donde vengo tienen convenio internacional de intercambio cultural. Capaz algunos señores me reconozcan al verme y preguntarme de si soy también de una isla o no (jaja, lo dudo pasar).

Entonces después del viaje a Chiloé, voy a regresar a Buenos Aires. Me hubiese gustado si pudiera quedarme aquí más tiempo hasta navidad y año nuevo, para pasarlos con mis queridos amigos, pero ya que tengo una visita de un amigo italiano en diciembre a Buenos Aires y le prometí mostrar esa ciudad de furia, así estaré.

Estás también invitada, sin dudar, si vienes a Buenos Aires. Te podría mostrar los rinconcitos escondidos de la ciudad, sabores viciosos que te hace comer más, y paredes coloridas pintadas por la historia antigua. Aquí te espero, y estamos en contacto. 

Espero que te pase bien, mi rosa, y como siempre te mando un abrazo sofocante y calido. 

Te quiero.

D.

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