Purnama


Cuando subiste al bus y te sentaste, yo podía ver que estabas poniéndote esa ropa blanca. Capaz te sentías frío por el aire condicionado del bus o capaz estabas preparando a dormir con un poco de calor humano. Por poco que la cortina estaba abierta, podía ver tu brazo pero no te veía casi nada. Te mandaba una señal para que sacaras la cortina, pero la sacaste cuando el bus Gutierrez partía del terminal. No me veías, y tampoco te veía, pero sé que estabas ya de aventura así te dejé salir con tranquilidad. Qué estarías haciendo detrás de la cortina? Estarías llorando para refrescar la emoción antes de partir una aventura, o estarías comiendo la torta de acelga que compramos antes de que partieras?

Fui al banco para sacar dinero después. Sí hoy pude sacar dinero desde el ineficiente sistema porteño que criticábamos mucho. Fue fácil y rápido, y regresé a la casa donde Kobe estaba esperándome para comprar algo de ferretería para arreglar su audífono. Almorzamos hoy con pan y mantequilla de maní. Como típico que nosotros hacíamos. Hoy por la tarde Fede y Clara vendrían, y estoy pensando a cocinar un plato del risotto de quinoa con champiñones. Tú también estarás con nosotros en la cena.

Aquí, yo sigo en la rutina de la vida. Te escribo, y te contaré que estaré en esta rutina por mucho más tiempo y ya que también estuviste conmigo toda la rutina, imaginarás fácilmente en lo que estaría haciendo. Espero que todo el camino que ponga en frente de tu ojo, de tu alma y de tu amistad no te detenga quedar en una rutina. Como dijiste tú, la vida es un roller-coaster: las subidas y bajadas emocionales significan que estamos vivos. Tu viaje a Córdoba y después hacia Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia (y aún más) te enriquecerá mucho tu alma y tu emoción. Estoy feliz de pensar en tantas aventuras y amores que vas a encontrar durante el camino.

Muchas gracias por ser quien eres tú, Melissa. Por poco tiempo nos convivimos aún, nos hicimos más que el tiempo. Nos hicimos una amistad honesta. Compartimos mucho, incluso historias y emociones. Aguántate con la luz de color arena en tus ojos. Tan suave como la Ruta de la Seda, tan firme como los pirámides, y tan hermoso como las dunas por las que el principito caminaba admirado en ver el atardecer de la Tierra. Ríe, llora, grita y ama. Todas estas emociones te saldrán desde esos preciosos colores de tus ojos.

Te quiero mucho Melissa. Que la paz siempre esté contigo.

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