Probando unos lentes diferentes

El mundo está borroso, y entonces uno se pone un lente para verlo mejor. Hoy antes de confrontar al sol fuerte e imparable, probé diferentes gafas por diversión. Una gafa tenía protector en color amarillo, y la mía en color morón. Otra tenía en el negro y a veces tenía reflexión como un espejo. Cada vez que me ponía eses diferentes lentes, obviamente, podía ver mi terraza en diferentes colores y formas.

Todo nosotros nos ponemos por lo menos una gafa ante los ojos, porque el mundo por sí mismo es borroso, y para verlo debemos permitirnos tener un prejuicio para entenderlo cuadrado. Esas gafas, en teoría, pueden ser que les llamen; el neoliberalismo, el socialdemócrata, la religión cristiana, la amistad, la obediencia a la ciencia moderna, y etc. Cada vez el mercado nos ponga su propaganda de un nuevo producto mejor, compramos ese producto para reemplazar la gafa que tenía anteriormente. La gafa ha sido un ícono de moda que se cambia cada rango de año, de dónde uno reside y de qué escuela le da educación y etc.

Mucha gente, en esta época donde vivimos, opera la visión óptica; la obediencia absoluta a la ciencia moderna. Si no se puede explicar científicamente, uno no vale. Si no se puede comprobar con los números, un artículo no puede ser académico. Pero ya olvidamos la condición previa; la mala vista no es la culpa de los ojos de individuos, sino que el mundo por sí mismo no es claro en explicar. La vida está llena de ironías y contradicciones que uno solo mal gasta tiempo tratándola explicar. Entonces uno debe aprender cómo vivir sin gafa, aunque eso signifique vivir sin pensar. Uno debe aprender cómo aceptar el mundo borroso y cómo caminar mediante de seguir a una luz borrosa por lejos, tal cual la esperanza es siempre algo borrosa y nosotros siguiéndola. ¿Acaso no es así?

Es difícil aceptar que el medio que nos permite ver el mundo más claro es de verdad algo que nos aleja de la claridad real. Pongamos un filtro ante nuestros ojos y vemos. Cada uno tiene diferente gusto al ver el mundo borroso. Capaz uno ponga un lente de pensamiento positivo que todo lo que ve se convierte en algo positivo. Capaz otro ponga un lente de pensamiento negativa que todo lo que ve tiene un final de victimización y desconfianza. Sea positivo o negativo, un lente es un lente y habrá que quitarlo para confrontar a la claridad real; que solo existe una interpretación personal.

Por eso tal vez los maestros hayan dicho que uno ve a la claridad real solo con los ojos cerrados. Para ver algo con los ojos abiertos, es inevitable poner una gafa que filtre la claridad de la realidad borrosa.

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