Llegan otros pasos de otoño

Yo sólo quería ser un árbol
frondoso, alto, con ramas
sabiamente abiertas y hojas
del color del tiempo.
Quieto, meneándome en
la esfera celeste de la noche.
Sin hijos, en mi tronco enhiesto
orgulloso y virtual.
Pero llegó ella, la luna
arrojando un pájaro
a mis últimas ramas
que cantó una melodía tierna
errante y plena a mis ocultas
lágrimas.

Ahora soy el pasto que pisado
y tibio
mira hacia abajo
al hoyo de hormigas
que en dormida tierra
vuelve a ser olor.

Pasos, de Bahías del alma. Norberto Covarrubias, poeta argentino.

Cada día descubro los vientos infantiles y las hojas decoloradas. Camino entre ellos, escuchando la canción que susurran detrás de mis orejas. No tienen caras, pero veo sus sonrisas; llegó otoño en esta ciudad. El cielo de otoño se acercó a la tierra, por lo cual no me parece normal, pero eso le da a la tierra más esperanza de mandar un mensaje romántica al cielo que amaba en silencio. Escribe en las hojas amarillas su emoción y las dejan volar hacia el cielo. Lamentablemente, el cielo siempre las devuelve a la tierra. El otoño para mí es una estación más pensativa que otras, puesto que uno se abriga escondiéndose para ser una figura frondosa, alta y sabiamente abierta. Pero sí, ya que el cielo se acercó, lo acompañó la luna también. La emoción ya no está encarcelada.

Yo soy una hoja, una hoja de otoño; decía una niña en un colectivo otro día. Le quería preguntar qué mensaje contenía de lo que la tierra escribía con ella hacia el cielo.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s